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Concatenación de contratos temporales e interrupción de la relación laboral en el cálculo de la indemnización por despido


David García

dgarcia@climentesaula.com

 

La contratación temporal en el ámbito de las relaciones laborales está concebida legalmente como una excepción al contrato indefinido. Ahora bien, a la práctica, la temporalidad en la contratación se ha convertido en norma habitual pese a que, a menudo, esa causa de temporalidad que motiva la formalización del contrato de trabajo no es real y, por lo tanto, se lleva a cabo en fraude de ley.

Cuando esto ocurre, es decir, cuando la contratación temporal se celebra en fraude de ley por no existir causa de temporalidad que lo justifique, los Tribunales consideran que la relación laboral se debe considerar indefinida desde la fecha inicial del contrato.

La cuestión que se plantea es qué ocurre cuando se prestan servicios para una misma empresa mediante sucesivos contratos temporales concatenados, y concretamente, si para calcular el importe de la indemnización por despido se deben computar íntegramente los servicios prestados a través de la cadena de contratos, pese que estos han sido sucesivamente extinguidos mediante la suscripción del correspondiente documento de saldo y finiquito.

En este sentido, está consolidada la doctrina del Tribunal Supremo que ha manifestado reiteradamente que la extinción de contratos temporales sucesivos, celebrados en fraude de ley, ha partido siempre del cómputo íntegro de los servicios prestados a través de la cadena de contratos, al considerar que la diversidad de contratos no provoca la existencia de relaciones laborales diferentes (Sentencia del Tribunal Supremo de 12.11.1993).

Ahora bien, cuando la concatenación de contratos no fuera inmediata (es decir, que entre contrato y contrato mediara un intervalo de tiempo más o menos prolongado), la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha optado por sostener que estos intervalos temporales pueden no ser significativos en orden a romper la continuidad de la relación laboral (Sentencia del Tribunal Supremo de 10.04.1995). De ahí que el criterio para determinar el reinicio del cómputo de la antigüedad, a los efectos del despido, tiene que atender a un examen realista de la subsistencia del vínculo y no sólo a la extinción formal del contrato (Sentencia del Tribunal Supremo de 17.01.1996).

Por ello, sólo una ruptura verdaderamente significativa permite acortar el tiempo de servicios al que se refiere el artículo 56.1 del Estatuto de los Trabajadores para calcular la indemnización por despido (Sentencia del Tribunal Supremo de 4.07.2006); en este sentido, alguna sentencia ha estimado como ruptura significativa el plazo de 20 días, aplicando el plazo de caducidad del que dispone el trabajador para impugnar el despido.

No obstante, esta doctrina ha sido definitivamente revocada por las Sentencias del Tribunal Supremo de 19.04.2009 y 3.04.2012, que concluyen que no cabe reservar la calificación de contratos sucesivos exclusivamente a aquéllos que estén separados por intervalos no superiores a 20 días, considerado irrelevante, por ejemplo, que no se hayan prestado servicios durante 45 días (como ocurre en el caso de la sentencia citada de 3.04.2012), pues se debe atender a cada caso concreto para determinar si realmente subsiste el vínculo y si, por lo tanto, la extinción del contrato no ha sido meramente formal.